Danna García


Danna García es joven, bella y su cielo azul de oportunidades de crecimiento artístico no tiene límites. Actriz prolífica, su creciente lista de créditos incluye ‘Pasión de Gavilanes’ (2003), ‘Te voy a enseñar a querer’ (2004), ‘Corazón partido’ (2005), ‘La traición’ y ‘Tiempo final’ (ambas del 2008), entre más de 15 producciones televisivas. Actualmente, hemos disfrutado de una nueva faceta de la actriz en ‘Bella Calamidades’.

Su madre es la reconocida cantante colombiana Claudia Osuna y su padre, Jaime García, un administrador de empresas. Lo que ellos nunca hicieron, asegura García, fue obligarla a ser actriz. Esa era su decisión, su vocación, una pasión innata. En la universidad, en Colombia y Miami, se especializó en Administración Empresarial y Comunicación Social. También estudió Artes Dramáticas en una de las academias de teatro más prestigiosas del mundo: el Actors Studio de Lee Strasberg en Nueva York. Moderna y políglota, Danna habla español, inglés, francés y alemán.

Mucho se sabe de la carrera de Danna García, pero menos de lo que esconde su corazón. Terminadas las grabaciones de ‘Bella Calamidades’, la colombiana nos habla de sus novios, entre ellos Mauricio Ochmann. Aunque, la actriz quería descansar, Danna García en la actualidad se encuentra inmersa en las grabaciones de la nueva producción de Telemundo: ‘Alguien te mira’, que protagoniza junto a Christian Meier y Rafael Amaya.

-Dana, ¿cómo definirías a tu personaje de ‘Bella Calamidades’?
Lola no es la clásica heroína. Es una niña con una carga de misterio, silencioso, muy serio, muy interior, que ha tenido muchos padecimientos, más racional, con una luz pese a toda esa carga emocional. Un personaje que se supera. No es la Monita de ‘Un Gancho al Corazón’, que fue un reto y un gran orgullo ya que exorcizar un personaje en ‘La Traición’, a otro en tan poco tiempo fue muy difícil. Ese cambió me costó.

-¿En qué se parece a ti Lola?
Te confieso que he tratado que Lola se aleje de Danna. No me parezco mucho a Lola, pero trato de implementarle muchas cosas, como por ejemplo la importancia para su familia. Y yo, pues, soy un poco más introvertida y tímida que Lola, que es muy cerebral.

-¿Qué fue lo más complicado de representar a Lola?
Por el contrario, lo más fácil fue amarla como es sin querer cambiarla. Ella es un personaje de un mundo interior muy complejo y con una gran fortaleza, por eso le cuesta trabajo expresar sus emociones y conectarse con la gente que más quiere. Lola es un ser puro, bello, limpio, noble, honesto, que nunca ha dañado a nadie. Sus actos tienen como finalidad hacer el bien a los demás, pero la gente no lo entiende así. Es una incomprendida.

-¿En tu vida ha habido tantas desdichas como en la de ella?
No. He tenido mucha suerte.

-¿Esta producción tiene algún significado especial para ti?
Cuantos más personajes interpreto, más entiendo mi compromiso en que aporten algo, es una prioridad. Por eso, no me gustan los que se encuentran en situaciones extremas, como los narcos.

-¿Es cierto que en ‘Bella Calamidades’ hubo varios candidatos a galán y que con alguno no tuviste feeling?
No, no estuve en el proceso de selección, porque se realizó en Colombia cuando yo me encontraba en México. Así que para mí Segundo Cernadas ha sido el único. Sólo grabé el capítulo piloto con Christian Meier, pero la empresa lo desestimó.

-¿A qué se debió el cambio de protagonista masculino?
Tengo entendido que el personaje de Christian era un muchacho que se viera muy juvenil y por ese lado pensaron que no era el casting ideal.

-Ahora trabajas con Christian Meier y también con Rafael Amaya en ‘Alguien te mira’, ¿cómo ha sido tu relación con ambos?
Les amo a los dos. Son muy divertidos, relajados y hemos hecho un súper equipo. El hecho de que seamos tan amigos fuera de la novela va a ayudar a la novela en sí, a que todo se vea más real, más cotidiano.

-¿Por qué aceptaste el papel en ‘Alguien te mira’?
Yo estaba buscando un papel que se alejara de lo que había venido haciendo en otros proyectos, y el personaje de Piedad en ‘Alguien te mira’ me atrajo desde el primer momento. En los personajes de los melodramas las emociones son mucho más marcadas, pero en el caso de Piedad se trata de una mujer cuyo mundo interior no es tan obvio. No se trata de un personaje carismático, ni bonachón, es mucho más profundo, aparentemente plano, pero que interiormente tiene un fuerte conflicto.

-¿Cómo fluyó la química con Segundo Cernadas, tu coprotagonista de ‘Bella Calamidades’?
Segundo es un caballero, una persona muy generosa, un actor muy entregado y sobre todo muy buen compañero. Yo no lo conocía, pero es un bellísimo descubrimiento trabajar con tan buen actor, de tanta calidad, y sobre todo un ser humano tan bonito.

-Hace poco, Gianella Neyra confesó que le daba "cosa" ver escenas románticas de su esposo...
(Risas) No creo, no creo. Las actrices sabemos en qué consiste el trabajo y conocemos de qué se trata. Celos hasta ahora no me ha pasado. No me gustan las controversias, pero creo que es un trabajo y lo hacemos con cariño y profesionalismo, porque queremos entregar lo mejor al público, que finalmente el público se identifique con la realidad de los personajes.

-¿Qué diferencia a esta versión de la primera, que se llamó ‘Lola Calamidades’?
‘Bella Calamidades’ no está contada en el mismo tono dramático de ‘Lola Calamidades’. El sesenta por ciento de la novela es comedia, lo que hace de esta versión más liviana y más familiar. ‘Lola Calamidades’ fue más una telenovela de suspenso y drama.

-¿Te preocupan las comparaciones entre las novelas?
Yo he protagonizado muchas telenovelas de las cuales han hecho remakes, y siempre las he visto como propuestas nuevas. Los remakes nunca van a ser iguales ni a tener el mismo resultado que la historia original. Es el público el que elige las historias, más allá de que sean un remake o no.

-¿Hablaste con Nórida Rodríguez, la protagonista de ‘Lola Calamidades’, para construir esta nueva versión?
Sí. Tuve la oportunidad de hablar con Nórida cuando estaba grabando ‘Bella Calamidades’, y llegamos a la conclusión de que esta telenovela es muy diferente a la que ella grabó. También me reuní con Julio Jiménez para hablar del personaje, él me dijo que no pensara en ‘Lola Calamidades’ porque, aunque estaba partiendo de la misma historia, era una novela nueva y más fresca.

-¿Qué opinas de Ana Lucía Domínguez, que hizo el papel de Sofía Santana en la nueva versión de ‘Perro Amor’, novela que tú protagonizaste años atrás?
No he tenido la oportunidad de verla. Le deseo éxitos y espero que se haya divertido interpretando a Sofía, que es un personaje muy bonito.

-¿Participarías en el remake de una novela que ya grabaste?
Sí. Pasó algo muy curioso, pues cuando iban a producir la nueva versión de ‘Perro Amor’ me alcanzaron a preguntar si yo lo haría, y la verdad no tendría problemas en volver a hacerlo, porque para mí cada telenovela, aunque esté basada en otra, es nueva. La producción nunca saldrá igual así sea la misma actriz quien la protagonice, siempre habrá una evolución en el actor.

-Nos sorprendiste al besar a una actriz (Adelaida Puerta) como parte de tu personaje en la serie ‘Tiempo final’...
Me encantaría decirte que tuve que hacer un análisis psicológico o una evaluación del personaje, pero yo estaba en un avión en Los Ángeles y dicen que me pare en un set y ni tenía idea que iba a grabar. Fue un trabajo de improvisación interesante y me gustó el resultado. Fue una experiencia muy interesante y novedosa trabajar con David Carradine y mis otras compañeras.

-¿Qué aprendiste de tu trabajo en ‘Un Gancho al Corazón’, una telenovela y comedia a la vez?
Aprendí más a reírme de mí misma, a tomar las cosas no tan en serio. Me tomaba las escenas muy en serio y eran emociones demasiado reales, y sufro y todo. La vida es un rato y quiero disfrutármela cien por ciento y quiero que la gente se divierta también.

-¿Y qué ocurrió con la telenovela mexicana ‘Derecho de sangre’, la nueva versión de ‘Cuna de lobos’, para la que estás confirmada?
Ahora estoy en una carrera contra el tiempo. Apenas termine ‘Alguien te mira’, debo volver a México para terminar ‘Cuna de lobos’, de la que sólo hicimos el primer capítulo.

-¿Cómo te sientes ahora que estás viviendo en Miami?
Aquí viven mi mamá y mis hermanos, y mi hogar es donde esté mi familia. Estar aquí es un cambio que necesitaba y lo estoy disfrutando mucho.

-¿Te cuesta adaptarte a diferentes países, estando lejos de tu familia?
No. Soy nómada desde hace muchos años. El hogar es donde está tu familia. Ellos siempre están conmigo. Donde yo vaya, me visitan, me acompañan. Jamás he estado sola. Siempre he tenido su respaldo y apoyo. Aunque tengo una vida obviamente bastante “viajera” y más solitaria que la de una persona que tiene la estabilidad de una casa, han sido mi pilar.

-¿Cómo recuerdas tu niñez?
Actuando porque actúo desde que tengo cinco años, fui una actriz infantil. No es una carrera que yo escogí, es algo que se dio en mi vida y me trae muchísimas satisfacciones. Compartía mis horarios de estudios con los horarios de trabajo. Tuve responsabilidades desde muy niña, siempre estuve rodeada de adultos, y tenía un horario que cumplir. A diferencia de mis compañeras de la escuela, yo casi nunca pude ir a un paseo con mis amigas porque siempre estaba trabajando, pero mis padres hicieron el esfuerzo para que yo tuviera una vida normal: que fuera al cine, que compartiera con mis hermanos. Nunca he dejado de estudiar, es muy importante aprender, ser una mujer activa y constante.

-¿Qué recuerdas de tu personaje de Marcela Vallejo en ‘Café con aroma de mujer’?
No uno, todos, y son los mejores porque este personaje me abrió las puertas del mercado internacional.

-Lo mejor de haber protagonizado ‘Pasión de Gavilanes’...
Fue el comienzo de la segunda etapa de la internacionalización de mi carrera. ‘Café con aroma de mujer’ me lanzó y ‘Pasión de Gavilanes’ me consolidó.

-Te siguen recordando por ‘Pasión de Gavilanes’, ¿cuál crees que fue el éxito de la historia?
Creo que la televisión y las telenovelas son un género imperfecto y ‘Pasión de Gavilanes’ es lo más cercano a lo ideal, es una historia hecha con muy buen gusto y un alto nivel estético, sí hay mucha sensualidad, se sugiere mucho tanto musical como fotográficamente, pero tiene un balance y todo está justificado. Hay escenas muy fuertes y pasionales, creo que son los sueños que tienen las mujeres de conseguirse un hombre que les mueva el piso y que haga todo por encenderlas, es una relación muy animal, de hormonas. Es una historia donde es necesario que se sienten a verla con calma porque son las imágenes lo que impacta, la pasión que se trasmite, creo que ahí radica el mega éxito que ha tenido en todos los países que se ha trasmitido. Nos ha dejado muchas satisfacciones, la gente la ha disfrutado mucho y es un orgullo.

-¿Qué significó este éxito en tu carrera artística?
Para mí fue como la patadita para mi proyección internacional, hasta la princesa de Arabia Saudita me invitó a ese país, porque hasta allá llegó el éxito, como también en Rumania y España.

-¿Y cómo viste la versión que hicieron en México?
Me sentí muy bien cuando vi a mis compañeros haciendo ‘Fuego en la sangre’ porque es una historia que daba para lo que presentaron y más, pero creo que se hizo en otro tono, en un género diferente, siento que fue netamente un melodrama y ‘Pasión de Gavilanes’ es una aventura, con acción, con mucha piel y sensualidad, con chavos guapísimos y chicas preciosas. Es totalmente distinto a ‘Fuego en la sangre’. Aunque se basan en la misma historia y comienza igual, no se van por el mismo lado.

-¿Qué opinas del fenómeno de las narcotelenovelas en Colombia?
La televisión es entretenimiento y es el público quien decide qué le gusta y qué no, así mismo los canales empiezan a producir. Pero también creo que hay una responsabilidad ética de las productoras al hacer cosas que dejen un mensaje a la sociedad. Me imagino que este tipo de telenovelas son una moda, la gente se cansará y las historias cambiarán.

-¿Qué te molesta?
Las mentiras y la hipocresía. Se me pasa pensando positivo, en el mañana y en el futuro. Creo que el pasado ya se fue y que el hoy, mañana será pasado.

-Siempre te hemos visto en papeles de niña buena, ¿le temes a las villanas?
Sí he hecho muchas veces de niña buena, pero ninguna ha sido igual. Yo nunca pienso si el personaje es malo o bueno, lo que me gusta es hacer papeles diferentes. Además, he hecho siete novelas fuera de Colombia, donde he interpretado otros papeles y he sido antagonista. Me tienen encasillada en la buena, pero me muero de ganas por hacer de mala.

-¿Qué ha pasado con la música?
Le ha dado más prioridad a la actuación. Sin embargo, una de mis metas es hacer un personaje que cante, no se ha presentado la oportunidad por ahora, pero en ‘Bella Calamidades’ canto.

-¿Qué significa para ti ser la voz oficial de Barbie en ‘Toy Story’?
La oportunidad de hacer algo diferente. Desde niña me ha fascinado el mundo de los dibujos animados y participar en uno de Disney es todo un sueño. Me llamaron a participar y no lo dudé en ningún momento. No me considero una “barbie”, entonces el reto era mucho más interesante. Confieso que fue mucho más difícil de lo que pensaba. Cada cual se imagina una voz distinta para Barbie y quería que nadie se sintiera defraudado. Me encantó el doblaje. Fue una gran experiencia, porque la animación ahora es una mezcla perfecta de arte y tecnología.

-Los romances entre compañeros están a la orden del día…
Es fácil confundir la vida del personaje con la tuya, pero yo he aprendido a diferenciarlas. Aunque sí he tenido un novio actor: Mauricio Ochmann. Fue hace doce años, coincidimos en ‘Háblame de amor’.

-¿Es cierto que mantienes una relación sentimental con Jonathan Islas, al que conociste protagonizando ‘Bella Calamidades’?
No, no y no. Es muy buena persona. pero no es el perfil de hombre que me gusta.  

-¿Estás preparada nuevamente para el amor?
Después de varios meses de haber terminado con Jorge Mario (Eastman), ya puedo volver a salir con alguien.

-¿Cómo tiene que ser la persona de la que te enamores?
Me gustan los hombres inteligentes, a los que pueda admirar, con sentido del humor y que les guste la aventura y viajar.

-¿Cuál fue tu primer beso?
En televisión, era muy pequeña.

-¿Qué querías ser de niña?
Pediatra.

-De llegar al altar, ¿te gustaría hacerlo como en las telenovelas?
Me he casado tantas veces en la ficción que no sueño con vestirme de blanco ni organizar una fiesta por todo lo alto.

-¿Con qué personaje te has sentido más identificada?
Siempre hay características de ciertos personajes con los que te sientes identificado: el espíritu luchador de la Monita de ‘Un Gancho al Corazón’, la sencillez de Norma Elizondo de ‘Pasión de Gavilanes’, el espíritu independiente de Marcela Vallejo en ‘Café con aroma de mujer’. En fin, cada uno tiene algo muy especial.

-¿Cómo percibes las producciones que se están haciendo en Colombia?
Colombia se ha convertido en un centro de producción de televisión y cine de gran importancia para la región y creo que lo mejor está por venir. No nos hemos dado cuenta que somos grandes exportadores de talento y que nuestra industria del entretenimiento está creciendo a grandes pasos.

-Has comentado que te gustaría alejarte de la televisión, ¿tienes ganas de hacer cine y teatro?
Ojala vengan oportunidades de cine, de teatro y poder salirme un poquito del esquema actual. Me encantaría poder hacer más comedia. Lloro menos y es más divertido. Por eso, también se dice que los personajes de malas son más divertidos también.

-Tienes muchos fans y te comunicas con ellos por Internet, ¿eres cibernética?
No, no soy cibernética. Soy pésima para el Internet, pero mi hermanito menor es quien me ayuda y me asesora. Me he enterado que hay personas que se hacen pasar por mí, pero en realidad soy muy mala para la tecnología. Tendré que entrar a esta ola.


Danna García fue Lola Carrero en ‘Bella Calamidades’:

De 23 años, hermosa, Dolores, llamada Lola, es un personaje que reúne muchas facetas encontradas. Su infancia, adolescencia y comienzos de su juventud, están marcados por los sufrimientos y el ambiente hostil en el que se ha levantado. Su mamá murió cuando ella nació, y su padre José Carrero le ha inculcado amor, buenas costumbres y mucho valor para vivir. Esta es la herencia que le queda, ya que el minero sucumbe ante una dolencia contraída en su dura labor, dejándola sola y expuesta a mil peligros de los que ella se salva gracias a su intuición, su única arma para defenderse.

Siendo casi una niña, Lola huye de Horneros, el pueblo donde ha nacido y viaja a la capital, buscando ayuda en la casa de su tía Marta Carrero, quien no la trata como a una familiar sino como a una empleada del servicio. Hasta cierta edad, Lola se mantiene muy sumisa, aguantando el maltrato y la disciplina férrea con la que es educada,  pero pasados los veinte años se rebela y tras un fuerte altercado con Marta, regresa nuevamente a Horneros, creyendo que ha matado a la abusiva tía. Todo no ha sido más que un accidente, pero el sentimiento de culpabilidad la perturba mentalmente y al no encontrar apoyo en nadie, se refugia en el cementerio, viviendo como un animal que se oculta de día y ronda por las noches. Obviamente cuenta con la complicidad de Pablo Ávila, el celador del cementerio, quien se apiada de ella y le permite guarecerse en aquel siniestro sitio. Durante su permanencia  en el cementerio, Lola es muy extraña, sucia, desgreñada, vistiendo harapos, no parece un ser humano, sino algo extraño que es relacionado con un espíritu. Los temores y las habladurías de la gente, la convierten en “El alma en pena”, como se le conoce, hasta cuando es descubierta por las autoridades y obligada a salir de  su insólito refugio.

Rescatada por su madrina  Lorenza Barbosa viuda de Machado, Lola empieza a recuperar su identidad perdida, hasta convertirse en la joven linda e inteligente que siempre ha sido. Es entonces cuando tiene oportunidad de tratar a Marcelo Machado, el hijo de Lorenza, quien se enamora de ella. Ella también se enamora de Marcelo, personaje que será el único y verdadero amor su vida. Pero, no logra unirse con él, debido a las envidias y las acechanzas de los enemigos que no le faltarán a través de la historia, pues de un lado pasa a vivir a otro, acusada de llevar la desgracia a donde quiera que va. Esto no la amilana, y lejos de acobardarla sigue adelante, enfrentándolo todo, hasta vivir con un viejo pavoroso, quien en vez de ser su completa perdición, la salva y la lleva al tope del éxito económico, con el que se defiende contra todos aquellos que la han atacado.

Ella es dulce, secretamente romántica, comprensiva, generosa, tolerante. Cuando ama es apasionada, intensa, ansiosa, susceptible, capaz de entregar su vida por los seres amados. Como mujer es valiente por naturaleza, dispuesta a enfrentarlo todo, con mucha voluntad, con mucho coraje, con el temperamento altivo y decidido, que es su principal defensa. No es cobarde, ni quejumbrosa, ni envidiosa, ni codiciosa, ni traicionera, ni malintencionada. Es alguien tremendamente leal con los demás y con sus propios principios. Puede equivocarse como todo ser humano, confundirse con lo que no conoce, pero siempre está dispuesta a reconocerlo y a enmendarse. No es capaz de odiar profundamente.  Si acaso desprecia o siente lástima, pero jamás sería capaz de hacerle daño a nadie, y es por eso que  su complejo de culpa en la supuesta muerte de Marta, logra desequilibrarla, pero al enterarse que la tía está viva, vuelve a recobrar su estabilidad emocional. En cuestión de dignidad es altiva. No le gusta ser humillada, por muy humilde que sea su trabajo. Y se hace respetar. Cuando calla no es por cobardía, sino por prudencia. No siempre es triste, ni melancólica; a veces es alegre, y se divierte y quiere vivir, y jugar y cantar, reclamándole al mundo su derecho de ser feliz. Es un personaje muy lindo, muy especial, alguien con su propio brillo, que se destaca en medio de las sombras de la desgracia que le atribuyen inmerecidamente.